ADIÓS

No
sabía cómo hacer, cómo empezar a darle fin a la historia de este amor.
Hice un culto de cada uno de los recuerdos que me mantenían entrelazada,
prisionera, entre los hilos transparentes de la memoria. Y descubrí,
así, mágicamente, que se puede dar vuelta la página del adiós, sin
desangrarse. Con la sensación de un alivio bienvenido y tangible como un
beso de despedida.
Te
dejaré ir, libre. Recibiré tu recuerdo, en calma. Guardaré la flor de
tu amor, entre las páginas de mi libro nuevo. El libro nuevo de mi vida,
que se inicia a partir de este mismo momento.
Sin dolor. Sin ti.
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