FORMAS DE VIDA CELTAS
Las costumbres de los celtas son bastante curiosas y
singulares. Primeramente centrémonos en la construcción de sus poblados y
casas.
Construyeron residencias en
lugares estratégicos, y auténticas fortalezas que dominaban el
territorio circundante, para controlar las vias de comunicación y, por
tanto, el comercio. En torno a ellas se agrupaban las casas del resto de
la tribu, formando un poblado. Estos núcleos de población eran centros
de producción en los que se desarrollaban actividades mineras,
agrícolas, artesanales y comerciales. Eran las "ciudades" de la época,
allí residia el príncipe y la elite de los guerreros con sus clientes,
los ricos comerciantes, los artesanos y artistas, y un número
considerable de hombres libres. Cerca de ellas se encontraban los
túmulos funerarios de los príncipes, con ricos ajuares.
Los hombres libres, sean guerreros, artesanos o príncipes, tienen granjas y rebaños dispersos por todo el territorio de la tribu, que son atendidos por siervos; éstos habitan en otros poblados de pequeño tamaño, formados generalmente por unas pocas casas próximas, de forma cuadrangular, construidas en madera y rodeadas de un foso y una empalizada, a veces doble o triple.
Estas chozas no tienen ventanas, pero sí una abertura en el techo para dejar salir el humo del hogar; a veces, cerca de estas construcciones hay pequeñas cabañas, también cuadradas, que posiblemente se utilizaban para otras funciones distintas a la vivienda, como almacenar las cosechas, o para guardar durante la noche a los animales. En el interior del recinto amurallado las casas se distribuían de forma regular, dejando bastante espacio libre entre ellas; eran de planta cuadrangular y se edificaban levantando primero un armazón de postes de madera, a continuación se hacían las paredes y después se colocaba el techo de paja, generalmente a dos vertientes. En el interior de alguna de estas casas había habitaciones; en el centro de la principal estaba el hogar, donde cocinaban. También hay otro tipo de casas, que podríamos llamar palacios, en las que vivían los príncipes o los jefes y las familias más ricas; son mucho más grandes y están rodeadas por una empalizada, aunque también son de madera, y su interior está dividido en habitaciones.
Los hombres libres, sean guerreros, artesanos o príncipes, tienen granjas y rebaños dispersos por todo el territorio de la tribu, que son atendidos por siervos; éstos habitan en otros poblados de pequeño tamaño, formados generalmente por unas pocas casas próximas, de forma cuadrangular, construidas en madera y rodeadas de un foso y una empalizada, a veces doble o triple.
Estas chozas no tienen ventanas, pero sí una abertura en el techo para dejar salir el humo del hogar; a veces, cerca de estas construcciones hay pequeñas cabañas, también cuadradas, que posiblemente se utilizaban para otras funciones distintas a la vivienda, como almacenar las cosechas, o para guardar durante la noche a los animales. En el interior del recinto amurallado las casas se distribuían de forma regular, dejando bastante espacio libre entre ellas; eran de planta cuadrangular y se edificaban levantando primero un armazón de postes de madera, a continuación se hacían las paredes y después se colocaba el techo de paja, generalmente a dos vertientes. En el interior de alguna de estas casas había habitaciones; en el centro de la principal estaba el hogar, donde cocinaban. También hay otro tipo de casas, que podríamos llamar palacios, en las que vivían los príncipes o los jefes y las familias más ricas; son mucho más grandes y están rodeadas por una empalizada, aunque también son de madera, y su interior está dividido en habitaciones.

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