HABLÉ CON MI GATO

Me sentí sola, con ganas de hablar con alguien. Mejor dicho, quería que alguien me escuchara sin hablar, ni opinar, ni contestarme.
Mi gato era el ser más calificado para hacer lo que deseaba.
Lo amo. Es el único que me comprende. Respeta mis palabras. Yo respeto sus silencios.
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