¿VER PARA CREER?
El hombre sólo cree lo que ve en una actitud netamente mental, por eso siempre ha negado la posibilidad de otro tipo de vida.
Lo
cierto es que el ser no podría sobrevivir si esto fuese así. Existen
otras corrientes de vida paralelas al humano aunque no se vean.
Teofrastus
Bombastus Von Hohenheim llamado Paracelso, fue uno de los médicos más
famosos en Europa en el siglo XVI; escribió una obra inmensa que abarca
tratados médicos, alquímicos, filosóficos y teológicos incluyendo "El
libro de las Ninfas, los Silfos, los Pigmeos, las Salamandras y demás
espíritus" publicado en 1591.
En este último libro se inspiraron Goethe, los hermanos Grimm y Heine para realizar sus obras.
Hoy, a cuatro siglos de esto, todavía el hombre desconoce muchas cosas de esta corriente de vida.
Un
escritor británico señaló en uno de sus libros: "Toda la naturaleza
está llena de gente invisible. Algunos de ellos son feos y grotescos,
otros malintencionados o traviesos. Muchos tan hermosos como nadie haya
jamás soñado... y los hermosos no andan lejos de nosotros cuando
caminamos por lugares espléndidos y en calma..."
"Todo
está lleno de dioses", decían a su vez los antiguos griegos, para
quienes la Naturaleza, la Physis, estaba animada en todos sus rincones
por espíritus y deidades, teniendo una comprensión holística (global)
del organismo vivo que era la Tierra (Gea, la Gran Madre), teoría
recientemente resucitada por grupos ecologistas como la "hipótesis
Gaia", en la que el hombre está plenamente integrado con el resto de la
vida natural, en lugar del abierto enfrentamiento que se da actualmente
en nuestra cultura, amenazando con acabar no sólo con la naturaleza sino
con el propio hombre.
Eso, claro, si la naturaleza no acaba antes con nosotros...
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