SOMBRERO, SOMBRERITUS...! LA HISTORIA
Gracias a la pintura rupestre, se pudieron conocer los
primeros modelos de esta prenda de vestir. En el período Paleolítico,
los sombreros no fueron creados sólo con la intención de protegerse del
mal tiempo, sino como forma de separar los pensamientos de Dios. Sin
embargo, no es sino hasta la Edad Media que este accesorio toma mayor
preponderancia y significado en el vestuario de los hombres.
Desde
la época feudal incluso hasta comienzos del siglo XX, el uso de los
sombreros podía reflejar la pertenencia a una determinada clase
socio-económica o también podían dejar visible el cargo y poder que
tuviera una persona en un quehacer. De allí, que la acción de reverencia
de "quitarse el sombrero" ante de los reyes o presidentes tuviera tanto
significado, demostrando de esa manera el respeto o cortesía ante la
investidura.
En
los siglos V y VI, el gorro frigio fue el accesorio más famoso de la
época, junto con el cetro, la espada y la corona. Debido a esto, el
gorro frigio también fue utilizado durante la Revolución Francesa.
Durante
el Renacimiento, el gorro frigio se flexibilizó dando origen a la boina
Tudor. Por otro lado, los humanistas, estudiosos, artistas y
adolescentes utilizaban un sombrero conocido como Birrete, una gorra
pequeña en forma cónica generalmente roja. El color rojo no era
coincidencial, éste era considerado como símbolo de poder y de la vida.
En
el siglo XVIII se extendió en las clases populares el uso de sombrero
de ala, el cual fue evolucionando con el pasar de los años. Esta prenda
de vestir se usó con alas laterales, con las alas dobladas, con plumas,
etc. De hecho, este tipo de sombrero ha sobrevivido hasta nuestros días
siendo el accesorio que actualmente utiliza la Guardia Civil Española.
Del
otro lado del continente, también se utilizó un sombrero de ala
parecido al español, conocido como Jarano, este es el típico sombrero de
charro, con alas anchas y copa alta. También por esa época, en
Argentina apareció el sombrero de gaucho, realizado con fieltro y
ajustado en modelo al clima de las distintas épocas del año.
Con
el pasar del tiempo, los modelos y estilos de los sombreros fueron
evolucionando, adaptándose a los cambios y a los eventos de la sociedad.
A principios del siglo XIX fueron famosos los atavíos con pieles de
animales tales como ardillas, castores o cualquier otro roedor.
Ya
finalizando este siglo, las pieles pasaron de moda y le dieron paso al
sombrero de hongo o bombín de fieltro, el cual fue inmortalizado por el
actor y director Charles Chaplin. Este sombrero era utilizando solamente
en la ciudad; para los días de campo o de pinic, eran preferidos los
sombreros de paja con el ala pequeña y dura y la copa casi al ras de la
cabeza, conocidos como Canotier.

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